
Nuestra historia
Nuestro objetivo principal es servir a Dios, y por lo tanto servir de la mejor manera a nuestros clientes.
En el año 2015, María de los Ángeles, movida por su deseo de salir adelante comenzó de manera muy sencilla: vendiendo gelatinas y sándwiches desde una pequeña puerta azul. Aquella modesta entrada se convirtió en el símbolo de perseverancia y de un sueño que apenas empezaba a tomar forma.
Con el paso de los años, lo que inició como un esfuerzo personal fue creciendo gracias a la constancia, el cariño hacia los clientes y la confianza de quienes, día tras día, buscaban un espacio donde pudieran encontrar alimentos frescos, de calidad y preparados con dedicación.
Finalmente, el 2 de mayo de 2018 se dio un paso decisivo: la inauguración oficial de La Porte Bleue, un pequeño negocio familiar que nació con la firme misión de brindar un servicio cálido y esmerado, principalmente al personal del INR LGII, así como a instituciones cercanas como la SEP, Guardia Nacional, INE, INGEME, IPN, entre otras.
La Porte Bleue se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad, donde la atención cercana y el sabor casero hicieron la diferencia.


El crecimiento no se detuvo ahí. Con la mirada puesta en el futuro y en el compromiso de mejorar constantemente, en el año 2023 se dio un nuevo y emocionante paso: la inauguración de nuestra cafetería. Este logro representó no solo la expansión de nuestros servicios, sino también la consolidación de un sueño familiar que, con esfuerzo y dedicación, se transformó en un espacio acogedor, pensado para ofrecer a cada visitante una experiencia más completa y agradable.
Hoy, La Porte Bleue no es solamente un negocio: es el reflejo de la perseverancia, el trabajo en familia y el deseo de servir con excelencia a todos los que cruzan por nuestra puerta azul, la misma que un día marcó el inicio de esta historia.